Maternidad tardía, ¿y qué?

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Seis estudios científicos revelan los beneficios o “no inconvenientes” de la maternidad tardía. Sinceramente, estoy harta que la edad de las que somos madres importe tanto a tantos. Que si “madre mayor” o “madre joven”, y en ambos casos, ambas combinaciones llevan inherentes percepciones negativas.

Se considera a una madre mayor cuando se tiene el primer hijo a partir de los 40. Ahora bien, si tienes 4 churumbeles y el último llega a los 40, no eres una madre mayor, eres una madre muy experimentada de una familia numerosa.Por otro lado, madre joven es aquella que da a luz  a los 30 años, incluso antes. Curioso, ¿no? Vamos, la misma mujer que en el siglo XX se consideraba como “madre mayor o madre tardía”.

Ni los cuentos de hadas, ni la presión social o familiar, ni siquiera el reloj biológico pueden decidir por nosotras. Y aquello tan feo de “pobre, no verá crecer a su hijo” ya puede pasar a la historia. Diversos estudios científicos revelan que la edad de la madre es una influencia positiva en nuestros hijos.

Estudios sobre maternidad tardía

En un estudio publicado en febrero en el International Journal of Epidemiology, un grupo de científicos analizó la asociación entre edad materna y capacidad cognitiva en niños, una vez que habían cumplido los 10 años. Para ello los investigadores compararon tres grandes estudios longitudinales realizados en Gran Bretaña durante los años 1958, 1970 y de 2000 a 2002, con muestras de 10.000 niños cada uno.

Los resultados fueron sorprendentes. Si bien en el estudio de los años 50 la asociación entre edad materna y capacidad cognitiva era negativa, es decir, los hijos de madres de entre 35 y 39 años tenían puntuaciones cognitivas peores que los hijos de madres jóvenes, en el de 2000 la asociación se había invertido: los niños nacidos de madres de entre 35 y 39 años alcanzaban resultados significativamente mejores en las pruebas cognitivas que los de las más jóvenes.

Las madres del estudio del año 2000 que tenían sus descendientes tarde —en este caso, su primero—, a diferencia de las mujeres en los 50, habían preferido desarrollar una carrera profesional, se encontraban en un nivel socioeconómico más cómodo y siguieron mejores conductas de salud durante el embarazo.

Las diferencias cognitivas en los pequeños no vienen dadas por factores genéticos o biológicos asociados a la edad de la madre, es tan sencillo como que todo lo que antes pasaba a los 25 años se ha movido a los 35”.

Según otro estudio de la Aarhus University de Dinamarca, las madres mayores educan imponiendo menos castigos y con menos violencia verbal que las más jóvenes, lo que repercute en el bienestar emocional de los niños. En este sentido, otro estudio realizado en la Universidad de Columbia (EE UU), muestra que “los padres mayores pueden ser menos resistentes que los más jóvenes, pero tienen mayor experiencia y conocimiento”, por lo que “la desventaja biológica está en cierto grado equilibrada por la ventaja social”.

Parir tarde, aumenta la esperanza de vida

Si bien es cierto que un embarazo a partir de los 40 tiene una mayor probabilidad de complicaciones, como aumento de la incidencia de síndrome de Down, mayor riesgo de hipertensión o de diabetes gestacional, también ofrece ventajas a nivel de salud. En un estudio publicado en el American Journal of Public Health, realizado con una muestra de más de 20.000 mujeres, los investigadores detectaron que aquellas que fueron madres después de los 25 años —el considerado momento de oro biológico para reproducirse— en realidad tenían un 11% de probabilidades más de vivir hasta los 90 años.

Hilemos más fino: en otro estudio realizado en la Boston University School of Medicine, (EE UU) se examinó la esperanza de vida de las madres mayores y se encontró que las mujeres que tuvieron su último hijo después de los 33 años tienen más probabilidad de vivir hasta los 95. Es más, parece ser que tienen el doble de probabilidades de vivir hasta los 95 que aquellas que tuvieron su último hijo antes de cumplir 30 años.