El reloj biológico no perdona: así afecta tu fertilidad

El reloj biológico no perdona: así afecta tu fertilidad

Nuestras abuelas tenían razón, llega un momento en que la mayoría de mujeres siente la llamada del reloj biológico, esa “necesidad de ser madre”. El problema en el s.XXI es que cada vez más esa “llamada biológica” llega demasiado tarde, cuando las probabilidades de ser madre han disminuido drasticamente. Lamentablemente ese “reloj biológico” no está conectado con nuestra reserva ovárica.

Fertildad y reserva ovárica

Las mujeres nacemos con una dotación de un millón de óvulos Una recién nacida posee esa cantidad aparentemente inagotable de células sexuales. Es lo que conocemos como reserva ovárica: el número de ovocitos que los ovarios almacenan en cada momento de la vida de una mujer. A medida que transcurren los años, disminuyen el número y la calidad de los óvulos, un declive que se acelera mucho antes de llegar a los cuarenta.

Sin embargo, lo que a primera vista podría parecer ilimitado está lejos de serlo. Ese millón es para toda la vida, y disminuye progresivamente con el paso del tiempo. Para que te hagas una idea del ritmo al que se agotan las existencias de ovocitos, piensa que

La edad fértil, entendida como el periodo en el que es posible quedarse embarazada y llevar a buen término el embarazo, arranca en la pubertad y se detiene para siempre con la menopausia (entre los 45 y los 55 años). Sin embrago, tu fertilidad, tu reserva ovárica, empieza disminuir mucho antes de la menopausia.

Por lo general, entre los 22 y los 29 años, la fertilidad de una mujer alcanza su máximo. Es entonces cuando el reloj biológico impone un retroceso que se agudiza a partir de los 35 años. Superado el umbral de los 35, la pérdida de cantidad y calidad de la reserva ovárica adquiere velocidad de crucero.

Pero no sólo desciende el número de óvulos disponibles, también su calidad. Y la primera repercusión es que, aunque podamos quedarnos embarazadas, el riesgo de sufrir un aborto espontáneo se multiplica. En reproducción asistida tenemos soluciones. Mediante el Diagnóstico Genético Preimplantacional, los biólogos nos podrán decir qué embriones son normales y tienen mayor probabilidad de evolucionar.

La preservación de la fertilidad, mediante la vitrificación de óvulos pretende dar respuesta a esta doble realidad, biológica y social. Gracias a la vitrificación puedes extraer tus propios óvulos y mantenerlos en perfecto estado de conservación. Para los ovocitos criogenizados el tiempo no pasa, siguen tan jóvenes y con la misma calidad que cuando se congelaron. Aunque tu fertilidad se resienta —y con el paso del tiempo, lo hará—, si optas por la congelación puedes mantener tu fertilidad en el futuro, como si el tiempo no hubiese pasado.

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