Madre soltera, mellizos y embarazo

Madre soltera, mellizos y embarazo

Dejadme hoy que os hable de mi embarazo. Ser madre soltera y de mellizos ha sido la más duro que he hecho jamás. Había planificado una maternidad con un solo bebé. No estaba preparada para lo que venía. Si tienes en mente tener, como madre soltera, gemelos o mellizos, continua leyéndome. Lo necesitas.

Cuando me dieron la noticia me alegré muchíssimo. Pensé “que bien, yo quiero ser madre de dos, me ahorro tener que pasar por un segundo tratamiento de reproducción asistida”.  Pero lo que vino después supero con creces mi alegría inicial. Pero no me arrepiento de nada, que quede claro.

Sabía que ser madre soltera no sería fácil, sería duro y estaba preparada para afrontarlo. Sabía que podía hacerlo. Pero pensaba en un único bebé. Ante la perspectiva de los mellizos, entré en pánico. Sería mi bancarrota, era el final de mi independencia económica y el estilo de vida que quería llevar. No me gusta pedir ayuda y menos aún ayuda económica. No quería pedir ayuda a mis padres, había sido mi decisión y quería afrontarla sola. No quería que sacrificaran su bienestar porque yo había decidido ser madre.  Me sentía triste por no sentir la felicidad que debía sentir toda embarazada.

Me sentía culpable. Culpable por ser egoísta, culpable por tener miedo, culpable por no sentirme feliz por algo que siempre había deseado. Me había costado tanto conseguirlo, ¿qué me estaba pasando?

Supongo que puedo darle la culpa a las hormonas del embarazo, a las nauseas y el cansancio. Había leído en los libros sobre embarazos múltiples, que las mujeres pasábamos por 5 diferentes estados emocionales: shock, negación, ansiedad/depresión, negociación y aceptación/adaptación.

Supongo que es normal pasar por el duelo y el dolor de despedirse de una idea de familia que me había imaginado: yo y mi bebé, y esa vida ideal. De la misma manera que tuve que dejar ir y aceptar que no formaría mi familia con una pareja, tuve que aceptar que seriamos una familia de yo y mis dos bebés.

Por primera vez me sentí tan sola. No me veía capaz de afrontar las náuseas, las visitas al ginecólogo, las pataditas, etc. sin poderlo compartir con alguien a mi lado. Pero pude superarlo. Busqué la ayuda de mis padres, de mi hermano y de mis amigas más íntimas. Gracias a todos por estar ahí en el momento más duro y más maravilloso de mi vida.

Y sobreviví. Sobrevivimos. Nacieron los mellizos. La relación con mi madre se fortaleció, jamás habíamos estado tan unidas. Mi padre fue un abuelo maravilloso: cambió pañales cuando tocaba, se puso al frente de los fogones cuando lo necesitamos. Y el dinero, se alargó como jamás hubiese imaginado.

Todos mis miedos se fueron desvaneciendo. Ahora no puedo imaginarme la vida sin mis chicos. Fue duro pero lo superamos.

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